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martes, 10 de noviembre de 2009

CONOCE A NUESTROS PROFESORES - 02


EL KUNG FU EN MI VIDA
Sifu Victor Checo


por Freddy Aquino

Lo que el Kung Fu ha representado en mi vida es un poco difícil de explicar, ha sido tanto, que solo atino a explicarlo de la siguiente manera, por etapas, empezando por la primera donde solo había un vacío y un gran temor, y donde la jornada hacia un hombre mejorado en un 100% tuvo su inicio.

A mis 16, era un adolescente común en la mayoría de los aspectos, físicos y sociales, pero emocionalmente siempre fui un poco mas allá, buscaba algo que me llenara, pues siempre fui alguien que tenía un vacío dentro, sabía que todo tenía un origen, un por qué, pero no lograba verlo en nada de lo que me habían enseñado, todo parecía tener un camino que no lograba entender, simple, pero muy complejo a la vez.


Me convertí en un joven con más fe en mi, logré una condición física excelente, admiraba a Freddy Aquino, seguía sus movimientos, el coraje y la determinación de Wilson Gómez, e hice un híbrido de ambos en mi, me volví determinado y agresivo, pero con la agilidad de un típico alumno del Sifu Freddy, un Kung Fu bien fluido, artístico, dejé de temer, nadie era imbatible para mi, poseía una fuerza física e interna inmensa, pero todo era para combatir, rápido como un rayo, creo que jamás me he visto en tal condición.


Recuerdo que en un examen dominé a un practicante que se examinaría para negro con solo usar una mano, parecía un niño, es increíble, nunca estaré tal ves en esas condiciones físicas de nuevo, y es ahí donde empecé a entender algo; el kung fu no es solamente físico, hay algo más en él y se conecta con mi vida, se conecta con lo que pienso, con lo que veo, con lo que busco, todo un nuevo mundo se abrió de golpe ante mi y empecé a ver las cosas de un color diferente, de repente todo empezó a cobrar un sentido nuevo, ya los colores de los grados no eran verde, azul, morado, marrón y negro, ya significaban algo, entonces empecé a navegar en ese mundo, a embriagarme de tanto divino néctar que me ofrecía, y es entonces cuando comenzó la segunda etapa del kung fu en mi vida.


En esta etapa las cosas fueron muy diferentes, empecé a ver las cosas desde otra perspectiva, desde entonces empecé a entender que mejorar en el kung fu tenia mas que ver con lo que llevaba en mi interior que con lo que podía tomar del exterior, empecé a convertir mi ambiente en algo diferente, así que me lancé y abrí mi escuela, una experiencia increíble, y empecé a entrenar a un grupo inmenso de jóvenes, cerca de 85 alumnos entre chicos y chicas, y empecé a trabajar con ellos, descubrí que cada alumno para un maestro es como una obra de arte, no puedes crearla, sino sacarla a flote desde el interior de la roca cuando la tallas, no inventas solo descubres y ayudas a que tome forma desde dentro hacia fuera, ayudas a que pueda surgir y fluir con su propio cause, en pocos meses me convertí en el maestro mas dichoso del mundo, conté con los mejores alumnos del mundo, había calidad a granel, experimenté grandes y gratas experiencias, jóvenes de gran talento, habilidad, fuertes, rápidos, y muy felices de estar practicando.

CONOCE A NUESTROS PROFESORES - 01


MIS ORIGENES EN EL KUNG-FU CULEBRA BLANCA
Sifu José Miguel Rodríguez
Por Freddy Aquino

No recuerdo con exactitud la fecha en la cual ingresé a la Escuela de Kung-Fu Culebra Blanca, pero puedo precisar que fue aproximadamente entre los años de 1986 y 1987, cuando la escuela funcionaba con unos 6 estudiantes en el Club José Martí, en el Ensanche La Paz.

En ese período la escuela era dirigida por el Sifu Wilson Gómez, que entonces tenia el grado marrón. La mayoría de los practicantes eran jóvenes estudiantes oriundos de San Juan de la Maguana.

Un compañero de luchas políticas, cinta negra en Karate japonés, de la modalidad Shorinyi Ryu me había dado clases particulares en el mirador.

Miguel Ramírez, que en ese entonces era el director de una escuela de alfabetización en el Club José Martí me habló de las clases, explicándonos el carácter misterioso, místico de nuestro sistema de Kung-Fu.

De inmediato me sentí cautivado, atraído por el sistema, me escribí en la escuela., y comencé mi sendero personal de encuentro con el Kung-Fu Culebra Blanca.

Eran tiempos de un fuerte entrenamiento físico, de desarrollo de la resistencia cardiovascular y de peleas de mucho contacto. Era un Kung Fu para pocos. Recuerdo que ingresé con un amigo llamado Luis Sánchez, quien en los primeros meses de clases recibió una patada por la que estuvo tomando medicamentos y termino retirándose, no creo que fuera por el golpe, sino porque el Kung Fu no entro en el. A mi, por más golpes que recibiera, no había forma de hacerme desistir. Ese entrenamiento duro era el filtro para determinar en quienes podía entrar el estilo y quienes simplemente iban de paso.

Fueron decenas, talvez cientos los que se marcharon por resistir el entrenamiento y por no querer hacer los sacrificios necesarios para avanzar.

Luego de unos pocos años fue cuando tuve el honor de conocer al Sifu Freddy Aquino, quien en ese momento era un joven sanjuanero más del grupo inicial, pero que luego llegaría ser mi segundo maestro y mentor, por sus habilidades excepcionales en nuestro sistema, por su basto conocimiento del kung interno y flexible, y por sus condiciones de maestro paciente y perseverante.

Yo, como la gran mayoría de jóvenes de esa época que iniciamos la práctica de algún arte marcial, recibimos gran influencia del cine de Hong Kong y de Hollywood, que a pesar de esa gran contribución a inspirarnos presentaba distorsiones, acrobacias, técnicas espectaculares que nunca veríamos en la realidad.

Esos inicios en el Kung-Fu los recuerdo como una época juvenil, fresca y romántica. Fue parte integral de primera juventud.

De ese primer grupo que practicó en el Club José Marto, para mí el grupo inicial, solo quedamos practicando tres personas, el Sifu Wilson Gómez, el Sifu Freddy Aquino y un servidor.